Las tasas pueden cambiar: no importa que el documento promocional
diga que la tarjeta tiene una tasa de interés fija.
La realidad es que los proveedores de tarjetas pueden cambiar las
tasas cuando lo estimen conveniente con sólo enviar una notificación
al consumidor con 15 días de antelación.
Igualmente, si el consumidor deja de pagar mensualidades a
tiempo, generalmente por dos veces, o si se pasa de su límite de
crédito, el prestamista elevará la tasa considerablemente.
Incumplimiento universal: hoy en día las tarjetas pueden subirle
la tasa al consumidor no sólo si éste no cumple con las obligaciones
de la tarjeta en cuestión, sino con cualquier otro compromiso
financiero.
Los proveedores de tarjetas tienen derecho a monitorear el
reporte de crédito de los consumidores, y a cambiar las reglas de
sus préstamos si la persona está retrasada en otros pagos, como por
ejemplo en la hipoteca o la electricidad.
Esto se basa en el supuesto de que si el consumidor no está
pagando todas sus cuentas representa un mayor riesgo para los
prestamistas.