Naturaleza y un África reinventada, grandes ejes en desfiles de París
Un perfume de África, a menudo muy ligero, flotó también en numerosas colecciones. John Galliano para Christian Dior preconizó un "chic tribal" con vestidos bordados de pequeños moluscos africanos. Ivana Omazic adornó su colección para Céline con collares de inspiración Masai y Marc Jacobs celebró la mezcla de culturas en su colección para Vuitton.
Por su parte, el diseñador británico Gareth Pugh conquistó París con sus armaduras futuristas dulcificadas con fresas gigantes.
Los drapeados también fueron numerosos. Anne-Valérie Hash logró sintetizar el diseño y el drapeado antiguo, mientras que Jean Paul Gaultier -autor del vestuario de 'Blancanieves', del coreógrafo Anjelin Preljocaj-, se inspiró en las prendas de danza.
Los hombros cobraron volumen, sobre todo en Lanvin. Superposiciones y transparencias siguieron muy presentes y en una colección de espíritu 'bodage' (práctica erótica de atar con cuerdas los cuerpos vestidos o desnudos), Riccardo Tisci las multiplicó para Givenchy.
El corto no fue destronado pero los vestidos se alargaron, a veces incluso en colas, como en Nina Ricci. Los pantalones bombachos y los petos del verano pasado se consagraron. Stefano Pilati incluso los multiplicó para Yves Saint Laurent, al igual que los pantalones tobilleros fluidos.
Tres aniversarios marcaron la semana parisina: los 40 años de la casa Sonia Rykiel, festejados con una velada para más de 500 invitados; los 20 años de la Maison Martin Margiela, celebrados con un desfile más artístico que de moda, y 50 años de Cacharel, con un desfile homenaje al célebre estampado 'Liberty'.
Al día siguiente de haber presentado su colección, la casa Valentino anunció la sustitución de su diseñadora, Alessandra Facchinetti, que propuso pantalones cortos y chaquetas fluidas y cortas faldas agrietadas.
Asimismo, Hermès hizo regresar a las pasarelas a dos antiguas modelos como Naomi Campbell y Stéphanie Seymour.
AFP

(Getty Images)







