
No fue hasta setiembre de 2000 que, superada la presión por todo lo que se esperaba de nosotros, vio la luz El viaje de Copperpot.
Mientras intentábamos tomar aire para metabolizar tal cantidad de noticias maravillosas en España empezaron a pedirnos que volviéramos a México, Argentina y Estados Unidos aunque también conocimos Chile, Colombia, Puerto Rico, Centro América, Ecuador, Perú, Uruguay… En muy poco tiempo aprendimos más geografía que la que nos enseñaron en el colegio. Además, las horas juntos, las experiencias y el paso del tiempo por nuestras vidas nos seguían inspirando tanto que la composición de Lo que te conté mientras te hacías la dormida fue totalmente natural, estimulante y divertida. Se publicó en 2003 y para entonces el lanzamiento ya nos lo planteaban a escala intercontinental. Estaría disponible al mismo tiempo en España, en México o en cualquier otro país. Eran dignas de ver nuestras caras de resuelta solvencia cuando el presidente de Sony Music nos explicaba todo esto. No queríamos que notara cómo tragábamos saliva sintiendo que todo era alucinantemente grande para nosotros.
Ya con diez años de grupo y cerca de treinta en este planeta, todo estaba listo para afrontar la creación de Guapa en 2006. Mantener el equilibrio entre la identidad del grupo y la innovación nos metió en algún que otro quebradero de cabeza del que conseguimos salir rompiendo algunas de las canciones que teníamos escritas en pedazos que, reordenados, formarían otras más interesantes.
Durante el verano de 2007, después de haber estado de gira por medio mundo pero justo antes de empezar con la composición de nuestro quinto disco, Amaia decidió dejar el grupo con la idea de comenzar una carrera en solitario. La noticia nos dejó al resto totalmente perplejos y conmovidos.
Ya con A las cinco en el Astoria escrito decidimos retroceder una década en el tiempo y buscar, como ya hicimos antes, a alguien que pusiera la voz en el grupo. Siempre hemos sido un grupo, una banda, así que, en vez de buscar sencillamente una cantante, nos empeñamos en encontrar a un quinto miembro de La Oreja de Van Gogh.
Por un amigo en común y después de conocer a mucha gente, nos pusimos en contacto con Leire y apenas bastó un instante en nuestro local de ensayo para sentir que la búsqueda había terminado: volvíamos a ser cinco.
El verano de 2008 fue crucial porque convivimos personal y musicalmente en Du Manoir, en Francia, un estudio legendario para nosotros donde hemos grabado muchas otras veces. De allí salimos con nuestro quinto disco bajo el brazo y con la sensación de que íbamos a vivir un nuevo comienzo. Casi doce años después, con nuestra pasión intacta, hemos aprendido algo fascinante: la música trasciende a las personas y no conoce nombres ni apellidos.
Sitio Oficial