Flores para el alma
17/9/2008 - 17:05(EST) "El Rescate es imprescindible y en época de exámenes se vende como rosquillas", apunta Pilar Lavería.
Empleando como metáfora a una persona enferma del corazón, podría decirse que el tratamiento con flores constituye su "medicación habitual", mientras que el "Rescate" se emplea en caso de infarto.
Las diferentes flores se emplean diluidas y habitualmente se toman, con la ayuda de un gotero, debajo de la lengua varias veces al día.
Aunque en este caso no hay problema con la automedicación, ya que las flores son inócuas, lo más adecuado es que una persona que quiera tratar sus problemas con las "Flores de Bach" acuda a un experto, que tras una conversación en profundidad le preparará una fórmula personalizada que contendrá una o varias flores.
"Sus usos y éxitos son innumerables", afirma Lavería, quien incide en que "se trabaja mucho la dislexia y la tartamudez, con resultados espectaculares, mediante una esencia floral australiana llamada 'bush fuchshia', mientras que existen otras flores específicas para tratar las pesadillas infantiles y "paliar los traumas de la infancia".
- Especies cercanas y conocidas
En contra de lo que se pueda pensar, estas flores no son exóticas especies que crecen ocultas en lo más profundo del Amazonas. Muchas de ellas son flores y plantas conocidas: olivo, verbena, pino, roble, madreselva, acebo, violeta de agua, mostaza o nuez.
Las 38 flores de Bach se dividen en siete "grupos emocionales" que facilitan que la persona encuentre la que mejor se adapta a sus sentimientos: miedo, confusión e incertidumbre, interés insuficiente en las circunstancias actuales, soledad, hipersensibilidad a las influencias e ideas ajenas, desesperación y preocupación excesiva por el bienestar de los demás.
Así, las flores para tratar un estado depresivo varían según las causas: mostaza para la depresión sin razón aparente pero olmo para la causada por la sobrecarga laboral, e igual ocurre con el miedo, de forma que el mímulo sirve para las fobias conocidas, como el pánico a los perros o la claustrofobia, mientras que el aspen ayuda contra el miedo a lo desconocido.
Los usos, son, como dice Pilar, innumerables. Tras la noticia del embarazo, por ejemplo, las náuseas pueden aliviarse con manzana silvestre y "Rescate", que también es útil durante el parto; el escleranto ayuda con los cambios de humor causados por las hormonas; y el olivo palia el cansancio.
Una vez nacido el bebé, flores como la jara pueden calmar los cólicos, el mímulo es adecuado para la "ansiedad de separación" y la cerífera, para los nenes propensos a las rabietas. Las esencias, en este caso, pueden aplicarse en la frente, tras las orejas o en los labios, aunque también se les pueden dar diluidas en líquido como leche o agua.
- Para mascotas y plantas
Contra el "jet lag", la nuez ayuda a adaptarse al cambio horario; y en caso de insomnio, castaño blanco, verbena e "impatiens". Cuando muere un ser querido, o en enfermos terminales, el mímulo ayuda a afrontar el miedo a la muerte; la jara, las crisis de ansiedad; la aulaga, la desesperación; y la cerasífera, el miedo a desprenderse.
"En animales el uso es como en las personas, sobre todo en animales de compañía. Una amiga de mi hija me pidió ayuda porque sus gatos se mataban entre sí, les hice una receta y andan como la seda, los míos igual", explica Pilar Lavería.
Las Flores de Bach, cómo no, también tienen aplicaciones en jardinería y en botánica, en especial en cultivos biológicos, que "han sustituido el uso de insecticidas por las esencias florales".
"Si hay una plaga de pulgón se puede tratar la planta con mímulo, que eleva las defensas de la planta, y con manzana silvestre según la especie y la intensidad de la infección", comenta.
Esta experta añade que otro de los usos es la cosmética, pues si a una crema normal se le añaden olivo, almendro, "y alguna otra específica del estado de la persona en ese momento, se convierte en una gran crema nutritiva y regeneradora".
EFE Reportajes

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