Mujeres hipocondríacas, el enfermo imaginario
10/10/2008 - 12:22(EST) Uno de los casos más repetidos es el de los hipocondríacos cardíacos. Se trata de personas que se someten con frecuencia regular a exploraciones físicas costosas, como electrocardiogramas y angiografías. Los resultados normales de tales exploraciones no dejan satisfecho al paciente quien, por otro lado, suele estar muy pendiente de las informaciones que aparecen en los medios de información sobre las enfermedades más letales y del conocimiento de diagnósticos de cáncer en familiares, conocidos o amigos. Esta preocupación permanente por el estado de salud lleva al hipocondríaco a una autopercepción constante de cualquier sintomatología que él considera anómala y que se convierte en tema reiterado de sus conversaciones.
La referida preocupación constante, asociada al miedo a envejecer o a morir, suele provocar un deterioro en las relaciones sociales del paciente. Los expertos denominan “doctor shopping” a la tendencia al peregrinaje por parte de los hipocondríacos por las distintas consultas médicas en pos de un diagnóstico que “confirme” los temores de su grave enfermedad.
Al no confirmarse ninguno de esos temores, la relación médico- paciente se deteriora como consecuencia de la frustración y del enfado mutuos. En ocasiones, los hipocondríacos recurren a curanderos sin escrúpulos que “confirman” a los demandantes incautos los males que ellos creen padecer previo pago de cantidades sustanciosas de dinero. En el ámbito familiar, la obsesión del paciente por su estado de salud y sus acciones disparatadas en centros de medicina alternativa también puede crear tensiones que acaban afectando a los principales allegados.
Los hipocondríacos no caen tampoco en la cuenta de que, aparte del dispendio económico y la pérdida de tiempo en detrimento de otros pacientes, someterse a determinadas pruebas –sobre todo las radiológicas- de forma periódica puede engendrar un riesgo real para su salud.
- No reconocen el rpoblema Psíquico
Cuando el médico recomienda al hipocondríaco que se someta a tratamiento psicológico, en muchas ocasiones el paciente reacciona de forma agresiva porque no reconoce que la etiología de su problema es mental y no físico. Es habitual que las personas con hipocondría presenten trastornos de ansiedad y depresión, entre otros.
Esta alteración psicológica puede alterar gravemente por otro lado las actividades laborales del afectado, que pierde horas de trabajo debido a su problema. En los casos más críticos, la hipocondría puede llevar a la invalidez absoluta.
No obstante, la psicología considera que las enfermedades graves, particularmente en la infancia, y los antecedentes de alguna patología preocupante en miembros de la familia están asociados a la aparición de la hipocondría, según refieren los doctores López-Ibor Aliño y Valdés Miyar en su “Manual diagnóstico y estadístico de los tratados mentales”.
Lo más frecuente es que la hipocondría, que afecta al 5 por ciento de la población en general según estadísticas recientes, se manifieste en los primeros años de la edad adulta, aunque los infantes no están exentos de ella. Los expertos consideran que es una alteración con buen pronóstico y, en general, de cortada duración, incluso en las personas que atraviesan por fases agudas.
Cuando la hipocondría se vuelve crónica no queda otro recurso que la consulta del psiquiatra o del psicólogo, quienes a base de ansiolíticos y otros fármacos, o de psicoterapias a determinar, suelen conseguir atenuar las obsesiones de este tipo de enfermos “imaginarios”.
Reportajes EFE

(Jupiter images)









