Decisión de suicidarse acerca a madre e hija distanciadas
8/4/2009 - 20:06(GMT)Maxine Poris se pasó esa fría mañana de enero con sus dos hijas viendo películas, contando historias de la infancia, e incluso pidiendo daiquirí para el almuerzo.
Si había algún momento apropiado para beber, pensó, era ése.
Una noche, Maxine _ que a los 64 años parecía tener 84 _ habló sobre sus errores, las cosas que ella deseaba haber hecho mejor. Se disculpó por no haber sido una mejor madre, por ser a veces difícil de soportar.
Su hija Lisa Lieberman le dijo que no se preocupase, que ella entendía.
Maxine sabía que sus días se estaban acabando, aunque no porque un médico hubiese dicho que su condición era terminal. Con una salud cada vez más frágil, Maxine había decidido suicidarse; en unos pocos días, un grupo conocido como la Final Exit Network (Red de la Salida Final) iba a viajar a su casa en Charleston, Carolina del Sur, y guiarla a su muerte.
Los esfuerzos de Final Exit (FEN) han causado la furia de muchos. Apenas el mes pasado, las autoridades en Georgia arrestaron a su presidente y a tres otros miembros y congelaron las cuentas del grupo.
Pero Lisa dice que la red ayudó a su madre a liberarse. Y sabiendo que el fin estaba cerca, las muchachas y su madre tuvieron la oportunidad de compartir un largo adiós.
Un día, Maxine llevó a sus hijas a la orilla de la playa Folly Beach. Ella no deseaba un funeral, no quería alboroto, dijo. Solamente quería que sus cenizas fueran esparcidas allí, en el mismo lugar donde ella esparció las cenizas de su querida perra dos años antes.
Ambas hijas le preguntaron si podían quedarse con parte de las cenizas.
"¿No les parece un poco mórbido?", preguntó Maxine..
Lisa no pudo evitar sonreír. Entonces su madre y su hermana comenzaron a reírse.
Todo el asunto era mórbido.
Maxine siempre fue algo distante con sus hijas. Estuvo retraída, deprimida, emocionalmente desconectada durante casi toda la infancia de ellas. Lisa piensa que eso es porque su madre se casó demasiado joven, a los 20 años, y con el hombre equivocado.
Sus padres se mudaron de Chicago a Nueva Orleáns cuando Lisa tenía 14 años, y se divorciaron poco después. Dos años más tarde, Lisa se fue a vivir con familiares de su padre en California.
Durante años, el contacto entre madre e hija se vio limitada a postales de cumpleaños y una carta ocasional. Se reunieron en la casa de la hermana de Lisa hace aproximadamente 10 años y luego volvieron a alejarse.
Aproximadamente hace tres años, cuando Lisa estaba a punto de cumplir 40 años, comenzó a ver a sus padres como gente que trató de hacer lo mejor que pudo para criar a sus hijos. Y decidió restablecer la relación con su madre.
El momento no podía ser más oportuno. Maxine estaba cada vez más enferma.
Le dolían las caderas, las piernas, la espalda. Sufría de fibromyalgia, osteoporosis, acidez, degeneración de las articulaciones. Además, se había operado de las dos rodillas y de una cadera.
La mayoría de las noches no podía dormir porque sufría de insomnio. Se sentía cansada tras caminar unas pocas cuadras, o si había calor, frío o mucho viento. Estaba sufriendo horribles dolores en la mandíbula y el pecho, algo que el médico le dijo se debía a una cardiomegalia, o agrandamiento del corazón.
Lisa no sabe cuándo ni cómo su madre encontró la Final Exit Network, pero Maxine le envió al grupo una carta en septiembre, explicando su caso en detalles.
"Pido su ayuda porque ya no quiero vivir. Quiero morir porque no me queda calidad de vida. Soy apenas una sombra de la persona que fui".
Maxine no pudo evitar compararse con su perra de 15 años, que dos años antes había sido sacrificada.
"Yo sabía que eso era lo que ella quería", escribió. "Podía verlo en sus ojos. Estaba hastiada. Bien, yo también estoy hastiada. Por favor, ayúdenme a salir de mi miseria".
"Eso sería lo más amable que alguien podría hacer por mí".
Le tomó tiempo a Maxine reunir el coraje de decirle a sus hijas lo que pensaba hacer. Temía la reacción de ellas, quizás su propia reacción. Pero llamó a Lisa en diciembre, una semana después de que cumplió 42 años, y le contó.
Maxine se pasó 20 minutos presentando sus argumentos, explicando sus condiciones físicas.
Lisa no quería creerlo, no podía creerlo. Trató de convencer a su madre de que no lo hiciese. Quizás Maxine se sentía muy sola. ¿Por qué no se iba a vivir con Lisa a California?
Maxine no quería ser una carga.
¿Por qué no tomar más medicinas, o recibir más tratamiento?
El doctor dijo que no podía prescribir más legalmente. Ella ya estaba tomando demasiadas medicinas.
¿Y medicinas ilegales al otro lado de la frontera, o marihuana?
Maxine no quería estar drogada por el resto de su vida, y no podía soportar la idea de dolores constantes hasta el final.
Poco a poco, Lisa comenzó a entender y aceptar la decisión de su madre.
Finalmente, fue convencida por el temor de Maxine de que pudiera pasarse el resto de su vida sufriendo en silencio en un asilo de ancianos.
"Yo sé que pude haber llamado a la policía, o a un siquiatra, porque creo que es ilegal", dijo Lisa. "Pero ella era mi madre y yo respeté su decisión. Yo pensé que ella tenía derecho a hacer lo que consideraba mejor para ella. Y ella seguía diciendo: 'Es lo mejor para mí' ".
La red revisó el historial médico de Maxine y envió a consejeros para hablar con ella. Maxine compró dos tanques de helio y una máscara. Ellos le explicaron cómo armar el aparato, cómo encenderlo, y que sería como irse a dormir. Y ellos estarían con ella hasta el final.
Maxine escribió una carta a sus hijas, explicando el plan.
"El 9 de febrero voy a poner fin a mi vida, porque no puedo soportar más el dolor. YO me maté, no FEN. FEN no me alentó a suicidarme. YO armé los tanques de helio, la máscara y el tubo. YO sola soy responsable por mi muerte".
Lisa quería estar allí para confortar a su madre hasta el último suspiro. Pero Maxine dijo que sería demasiado traumático, así que Lisa renuentemente regresó a su casa en Three Rivers, California, un pueblito a más de 2.000 millas (3.200 kilómetros) de distancia.
La noche antes de que Lisa y su hermana dejasen el apartamento de su madre, las tres vieron la película "Pineapple Express". Por suerte, pensó Lisa, Maxine estuvo dormida casi todo el tiempo. Ella no quería que la última película que ellas veían juntas fuese mala.
Lisa se mantuvo alerta para detectar cualquier duda, cualquier indicio de que su madre pudiera estar vacilando. Si ella hubiese titubeado en lo absoluto, Lisa estaba lista con una alternativa.
Pero Maxine se había decidido.
Al día siguiente, las hermanas se levantaron a las 5 de la mañana para tomar el avión de regreso a casa. Se montaron en el auto con su madre. Hubo poca conversación.
Llegaron al aeropuerto y Maxine les ofreció a sus hijas nuevas certezas de su decisión.
"No se preocupen, esto es lo mejor", dijo.
Se abrazaron, y Maxine se pasó frente al volante para el viaje de regreso.
Lisa se tomó el día libre el lunes, 9 de febrero, y se dirigió a una estación de gasolina para poner cadenas para la nieve en su auto. Habló con su madre por teléfono para despedirse por última vez.
Entonces se fue a las montañas blancas del Parque Nacional Sequioia y se estacionó junto a un camino apartado.
Se puso los zapatos para nieve y comenzó a caminar en silencio.
Quería estar en un lugar hermoso.
Terra/AP






